MIENTRAS TANTO, EN LA HABANA…..

Mientras desde el norte llegan los gritos de amenaza belicista de Donald Trump, las calles de Cuba ofrecen una respuesta contundente: la normalidad de un pueblo que no conoce el miedo.
Frente al ruido mediático que vende un escenario de caos, la realidad en La Habana y en toda la isla es de absoluta tranquilidad. El pueblo cubano, acostumbrado a los vientos de soberbia imperial, sigue su vida sin sobresaltos. Los mercados abiertos, las partidas de dominó en las esquinas, el paseo familiar y la lucha diaria por el progreso común son la verdadera cara de la nación.
Cuba no se detiene ante el alarmismo. Mientras el agresor yanqui alardea de portaaviones, los cubanos reafirman su convicción de defensa de la patria desde la serenidad. Se ha demostrado, cientificamente, que en el ADN de este pueblo no existe el gen del temor ante amenazas externas, por más “anaranjadas” que estas sean.
La tenacidad de cada día es nuestra mejor trinchera. Los medios internacionales podrán fabricar crisis, pero en cada barrio de Cuba se respira la confianza de un pueblo que ha decidido ser libre y que no permitirá que nada, ni nadie, altere su paz ni su soberanía.
¡Cuba vive, trabaja y vence en paz!