GLORIA LA RIVA: CUATRO DÉCADAS DE SOLIDARIDAD CON CUBA DESDE ESTADOS UNIDOS

Hay una frase que Gloria La Riva repite con frecuencia: “Cuba me cambió la vida”. A veces lo dice sin imaginar cuánto su propia historia inspira a los cubanos.
En 40 años, esta estadounidense ha realizado más de 60 visitas a la isla, dedicando décadas de activismo contra el bloqueo, un apoyo materializado en ayuda médica para hospitales pediátricos cubanos. Los días 12 y 13 de agosto, junto a la Brigada Venceremos y al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), participó en el Coloquio Internacional «Fidel: legado y futuro». De ahí surgen estas impresiones…
De la desconfianza al despertar
Gloria La Riva tenía ocho años durante la crisis de octubre, recuerda que en la escuela le hablaban de Cuba como un peligro: “Todo lo que nos contaban era para asustarnos”, cuenta.
El cambio llegó en la universidad, a los 18 años, cuando una amiga dominicana le mostró fotos del Che y de Fidel. “Comencé a preguntarme qué era Cuba y qué era la revolución cubana”. Ese año fue, en sus palabras, “de mucho despertar sobre el socialismo y la lucha”.
El primer viaje: la Brigada Venceremos
En 1985, La Riva viajó a Cuba por primera vez con la Brigada Venceremos. Lo que encontró la marcó para siempre: “Esa primera vez yo estaba diciendo: estoy aquí, en la misma tierra que Fidel. Fue algo que al principio pensé que era impensable”.

Aquel viaje fue el inicio de décadas de visitas y trabajo solidario, y también el comienzo de su admiración por el líder cubano. Particularmente recuerda su discurso sobre la necesidad de cancelar la deuda impagable: “Eso fue un llamado al mundo, y tiene plena vigencia hoy”.
El pueblo que se reinventa
Después de más de 60 visitas a la isla, La Riva sigue hablando de Cuba con la misma urgencia y el mismo cariño de los primeros días. Lo que más admira, dice, es la capacidad del pueblo cubano de reinventarse cada día para sobrevivir. “A pesar de las mentiras del imperialismo y de la prensa liberal y conservadora, Cuba ha sido un gran ejemplo, y ha significado mucho para otras luchas”, afirma.
La Riva insiste en que la solidaridad cubana ha tenido un impacto global: la ayuda en África contra el apartheid, la labor en el Congo, los médicos cubanos por el mundo. “Ninguno de los enemigos de Cuba puede contra eso; no pueden tapar el sol con un dedo”, subraya.
Si algo queda claro es que La Riva no habla de Cuba desde la distancia: su certeza es la de quien ha estado ahí, una y otra vez, incluso en los momentos más difíciles. En tiempos en que la solidaridad se mide a menudo en gestos aislados, la suya se sostiene en algo más simple y más difícil a la vez: la constancia. Ahí, quizás, está su verdadera lección.