¿Por qué habla tanto Marco Rubio de Cuba? La respuesta es más sencilla de lo que parece. Cada vez que Marco Rubio acusa a Cuba de ser una “amenaza”, de tener “espías” por todas partes o de ejercer influencia sobre Estados Unidos, en realidad está admitiendo algo que no puede aceptar: la política de Washington hacia nuestro país ha fracasado.
❌ Han impuesto un bloqueo durante más de seis décadas.
❌ Han financiado campañas contra la Revolución.
❌ Han intentado aislar a Cuba en el ámbito internacional.
❌ Han endurecido las sanciones una tras otra. Y, sin embargo… Cuba sigue en pie.
Esto es lo que desespera a Marco Rubio. Porque sabe que, a pesar de toda la presión, millones de personas, en Estados Unidos y en otros lugares, siguen rechazando el bloqueo y defendiendo el derecho de Cuba a vivir en paz y a decidir su propio destino. Por eso tiene que inventar nuevas amenazas, repetir viejos argumentos y buscar un enemigo para justificar una política que nunca ha logrado su objetivo.
Cuando un político debe culpar continuamente a un país pequeño para explicar sus fracasos, el problema no radica en ese país, sino en la política que representa.
Cuba ha resistido con dignidad y soberanía, guiada por la convicción de que ninguna nación debe renunciar a su independencia bajo la presión de una potencia extranjera.