El bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba ha vuelto a demostrar su carácter extraterritorial e ilegal con un caso que trasciende las fronteras de la isla: un pequeño establecimiento de comida cubana en Belfast, Irlanda del Norte, se ha visto obligado a suspender sus pedidos a través de la plataforma Deliveroo después de que un banco estadounidense interrumpiera sus pagos, dejando una deuda superior a 7.000 libras esterlinas.
Según informó el diario irlandés The Irish Times, Carlos Argüelles, propietario de Cuban Sandwich Factory y residente en Irlanda del Norte desde 1998, atribuye la situación directamente a su condición de cubano y a la activación automática de los mecanismos de sanciones. “Parece que existe un mecanismo automático que se activa en cuanto aparece la palabra ‘Cuba’”, declaró al periódico.
El impacto en el negocio ha sido inmediato: entre el 20 y el 30 % de los pedidos procedían de Deliveroo y aproximadamente la mitad de la plantilla dependía de ellos. La interrupción de los pagos ha obligado a Argüelles a cancelar también pedidos a proveedores, ante la imposibilidad de garantizar salarios y continuidad. El empresario ya vivió una situación similar durante el primer mandato de Donald Trump, cuando llegó a requerírsele que demostrara su condición de residente en Reino Unido.
No se trata de una operación en Cuba ni de una empresa estadounidense, sino de un pequeño negocio situado en Belfast que termina asfixiado por las políticas de Washington por la sola intervención de una entidad bancaria de ese país en sus operaciones.